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Fiscal

Me llegó un requerimiento o una carta del SAT

Los plazos para defenderte son cortos: necesitas asesoría pronta.

Lo que te pasó

Abriste el buzón tributario, o llegó un correo, o alguien tocó a la puerta con un oficio. Cifras que no reconoces, la palabra "multa". La primera reacción es pagar para que se acabe o guardarlo esperando que se olvide. Las dos son malas ideas.

Lo que debes saber

No todo pesa igual. Una carta invitación no te obliga, pero ignorarla suele traer una revisión formal. Un requerimiento sí tiene plazo y hay que contestarlo bien. Lo que no cambia es esto: los plazos son cortos, se cuentan en días hábiles y corren aunque no hayas abierto el buzón. Contestar tarde o mal convierte un asunto manejable en una deuda.

Lo que necesitas tener a la mano

El documento completo, con su acuse y la fecha en que llegó al buzón. Tus declaraciones y comprobantes del periodo que mencionan. Nada más para empezar: la revisión inicial se hace a distancia.

Qué hacemos por ti

Nos mandas el documento por WhatsApp el mismo día que lo recibes. Te decimos por escrito qué es, cuánto tiempo tienes y qué conviene: contestar, aclarar o corregir. Honorarios claros antes de cualquier paso. Atendemos a personas y empresas en todo el país.

Cuéntanos tu caso.

Mándanos una foto de tus documentos por WhatsApp y te decimos por escrito qué se puede hacer.

Preguntas frecuentes

¿Una carta invitación me obliga a pagar?

No. Pero conviene atenderla porque suele ser el paso previo a una revisión formal.

No abrí mi buzón tributario. ¿Cuenta como notificado?

Sí. Pasados unos días desde que se deposita, se tiene por notificado aunque no lo abras, y desde ahí corren los plazos.

¿Cuánto tiempo tengo para contestar?

Depende del documento, pero se cuenta en días hábiles, no en semanas. Por eso la asesoría debe ser inmediata.

¿Y si de verdad debo?

Se corrige con las menores consecuencias posibles. Pagar sin revisar suele ser la opción más cara.